LA HISTORIA

DEL CAMPO DE GURS

A principios del 39, después de muchas vacilaciones, ante la amenaza de masacres,cuando las tropas fascistas terminan de conquistar España, el gobierno francés abre las fronteras de Cataluña. En pocos días durante los meses de febrero y marzo pasarán a Francia 430 000 hombres, mujeres, niños y ancianos que huyen la represión. Desde el mes de julio del 36 ya unos 50 000 Españoles, la mayoría Vascos, Navarros, Aragoneses, Asturianos, habían pasado la frontera y fueron repartidos en campos en todo el país. Muchos lograron ser insertados en la sociedad según las posibilidades de trabajo. Los exiliados del 36 provenientes de Gipuzkoa fueron encerrados primero en el campo de Polo Beyris cerca de Bayonne, más tarde Mimizan , y por último en el campo de Gurs.

LA TOMA DE BARCELONA POR LAS TROPAS NACIONALES DE FRANCO, EL 26 DE ENERO DE 1939, ANUNCIA LA DERROTA DEL EJÉRCITO REPUBLICANO ESPAÑOL. EN DOS SEMANAS, MEDIO MILLÓN DE HOMBRES, MUJERES Y NIÑOS HUYEN, CRUZAN LA FRONTERA DE LOS PIRINEOS Y VIENEN A APILARSE SOBRE LAS PLAYAS DEL ROSELLÓN. El 23 DE FEBRERO, EL MINISTERIO DEL INTERIOR DE LA REPÚBLICA, DESPREVENIDO POR ESTE ÉXODO MASIVO, DECIDE CONSTRUIR UNA DECENA DE " CENTROS DE ACOGIDA" EN EL SUR DE FRANCIA. ENTRE ELLOS, SE CONSTRUIRÁ UNO DE LOS MÁS GRANDES EN GURS. ENTRE EL BÉARN Y EL PAÍS VASCO.

PRIMER PERIODO

Tras una construcción ejecutada con mucha rapidez finalmente, el campo se instala sobre una landa insalubre que pertenece a tres municipios del valle del río de Oloron: Gurs, Dognen y Prechacq- Josbaig.

Se construye en un tiempo récord, en 42 días, entre marzo y abril de 1939. Una doble red de alambre de espino encierra 382 barracones distribuidos en 13 manzanas, a uno y otro lado de la larga carretera central de 1.800 metros. Con sesenta internos por barracón, su capacidad de “acogida” es de 20.000 personas aproximadamente, lo que pronto será la tercera aglomeración del departamento, después de Pau y Bayona. Una miserable ciudad de madera. Construidos para un verano, los barracones miden 24 metros de largo por 6 metros de ancho. Las paredes y el techo son de tablas finas, apenas bien unidas, recubiertas de cartón asfaltado para la protección contra la lluvia. Dentro, ningún equipamiento: ni camas, ni e estanterías o armarios donde organizar los escasos bienes que acompañan a los internos. La promiscuidad es total en estos refugios que alojan a unas sesenta personas cada uno. En cada manzana hay instalaciones comunes: cocinas, letrinas, lavabos. Esta miserable ciudad de madera también tiene edificaciones de servicios: electricidad, conducto de agua con cisternas, correos, almacenes, “hospital”, “campo de deportes” y cementerio.

El primer período (de abril de 1939 a mayo 1940). Los primeros internos de Gurs (“Gursiens”) Los primeros transportes llegan a la estación de Oloron el 2 de abril de 1939. En total, 24.530 combatientes pasan por el Campo de Gurs en 1939. Tres grupos de españoles ocupan 9 de las 13 manzanas: los vascos (manzanas A,B,C y D), los pilotos de la Aviación Republicana (manzanas K,L y M) y el resto (manzanas E y F). A sus lados, se agrupa a los voluntarios de la guerra de España, las Brigadas Internacionales (manzanas G,H,I y J). La mayor parte de estos últimos son militantes comunistas, originarios de 53 países y que forman el grupo más estructurado y disciplinado del campo. Son los principales animadores de la vida cultural y artística de Gurs.

DÍA A DÍA EN

GURS

Con los 18.985 “hospedados” 60 refugiados por cada barraca, más la enfermería al completo, del 10 de mayo, se llegó a la capacidad máxima del campo. Las condiciones, aún siendo próximas a las de una cárcel, eran mucho mejores que las de Argelès y los otros campos de la playa. Con la cifra del 10 de mayo se llegó a la capacidad de “acogida” fijada por el general Ménard para Gurs. Sucesivamente la población del campo disminuyó: las repatriaciones y aquellos que encontraban un empleo, sobre todo en la agricultura, superaban de hecho las nuevas llegadas desde Saint Cyprien y Barcarès. En general, la población del campo siguió disminuyendo, pasando de los 14.977 internos del 1 de septiembre de 1.939 a los 8.171 del 1 de febrero de 1940 hasta llegar a los 2.470 del 1 de mayo del mismo año. Esta drástica disminución era fruto de las repatriaciones, favorecidas por la amnistía de Franco de octubre de 1939 y consideradas por los franceses el único modo de deshacerse de los refugiados, así como de las numerosas solicitudes de mano de obra que llegaban al campo para sostener la economía de guerra francesa. De otra parte, alrededor de 4.000 combatientes antifranquistas internados en Gurs, gracias a la intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores francés, se refugiaron en México, Chile, Venezuela, Uruguay y Colombia.

DENTRO DE LAS MANZANAS DE BARRACONES, TODO QUEDA POR HACER Y NO EXISTEN MEDIOS. PRIMERO SE ORGANIZAN ALREDEDOR DE LOS JEFES DE BARRACÓN, ELEGIDOS POR SUS COMPAÑEROS. SE PROPONEN COCINEROS, ENFERMEROS Y CARTEROS.  LA PRIORIDAD ES MEJORAR LAS CONDICIONES DE VIDA: CONSTRUIR CAMAS, DESHACERSE DE PULGAS, PIOJOS Y RATAS, CURARSE, ARRANCAR LOS TOCONES DEL " CAMPO DE DEPORTES" Y CAVAR POZOS BAJO LOS BARRACONES. 

Las autoridades francesas se encargaron de la administración y la vigilancia del campo. En primer lugar fueron los militares del ejército francés hasta el armisticio del 22 de junio de 1940; después la Guardia Móvil (cuerpo de la gendarmería departamental) y civiles contratados en la misma región. En la administración, el jefe de campo, funcionario del Ministerio del Interior, es el interlocutor directo del Prefecto. Sus servicios administran el personal, el abastecimiento y los bienes de los internos. El servicio de seguridad se encarga de tramitar los expedientes de traslado y liberación, las encuestas y las investigaciones. El servicio de Salud dispone de un barracón denominado “hospital”, construido de una forma más sólida que los demás, pero carente de cualquier medicamento

RELATOS VASCOS

EN EL CAMPO

.El sacerdote Iñaki Azpiazu viajaba cada domingo desde Oloron a Gurs para impartir misa, y contó en una carta a otro canónigo qué es lo que vio allí: «Si entraras en el campo, sentirías romperse tu corazón. Verías caras anémicas y miradas tristes; vestidos rotos y pies desnudos; oirías quejas y no pocas protestas. Esta es la verdad. Creo que no pasarán del dos por ciento los que tienen muda interior. La inmensa mayoría cubre sus carnes con un mal pantalón y una chaqueta vieja o una guerrera (...) Es horroroso ver ancianos que padecen enfermedad, enfermos con paludismo, reuma, fiebres, etcétera, y constatar que junto a la buena voluntad de los médicos no existe ningún medicamento. Ni una sencilla purga, ni un bote de linimento. Ayer mismo tuve que hacer un esfuerzo para no llorar al ver tendido en una barranca, sin colchón ni manta, a un joven que sufría terriblemente con ataques de reumatismo articular. Ya que te hablo con toda franqueza, no puedo ocultarte que me parece bárbaramente inhumano ver a enfermos nuestros en esa situación. Cinco mil vascos, encerrados entre alambradas y en barracas, sin colchón todos, sin mantas gran número, sin medicamentos, sin vestidos.” "Gurs, el campo vasco", del historiador Josu Chueca.

“Sobrevivir en Gurs era un esfuerzo sobrehumano, y conservar allí intacta la dignidad y la humanidad representaba casi un milagro” Laure Schindler-Levine.

Internada desde el 28 de octubre de 1940 hasta el 18 de mayo de 1941, con 13 años

“Nuestra comida se componía de una especie de café para la mañana, a las 7, de una sopa y a veces de un plato de legumbres con trazos de carne (de la peor calidad) a las 11.30h y de topinambures a las 17.30. La ración de pan era de 250 gramos. La ración de azúcar: una cucharadita de café. Una vez por semana medio litro de vino. La cantidad y calidad de esta comida eran justo suficientes para mantener en el hombre un soplo de vida. Los paquetes eran visados exhaustivamente por el control del campo. El destino de los productos confiscados era fácil de adivinar”. Arkadius Hercfelds, judío letón internado desde el 20 de febrero hasta el 17 de marzo de 1943

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ESTALLA

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

El 2 de septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declaran la guerra a Alemania. Para sustituir a los movilizados en los campos y fábricas, se recurre a los internos de los campos, incluyendo a Gurs. En el otoño el campo está casi vacío de españoles. Los últimos internos republicanos son incorporados al ejército francés a través de las Compañías Militarizadas de Trabajadores Extranjeros y se destinan al frente, en la Línea Maginot. Allí serán capturados por los alemanes y considerados prisioneros de guerra. Sólo los brigadistas rechazan este alistamiento forzado y permanecen en el campo hasta mayo de 1940.

 

Con la ocupación alemana de Francia el campo de Gurs se convierte en una campo de concentración, donde unas infractructuras ya deterioradas amplían su abanico de recepción llegando inmensas cantidades de personal declarados “ indeseables” . Mujeres y niños judios alemanes, austriacos, polacos, comunistas franceses, etc... Dándose la característica especial de ser deportados gran parte de Alemanes del país de Baden. Únicas deportaciones realizadas hacía el oeste.

 

El ataque de la Wermacht en Bélgica y en el norte de Francia, hizo que numerosos judíos alemanes, polacos y austríacos, escaparan a París huyendo del veloz avance del ejército alemán. Pocos días después, el gobierno francés tomó una serie de duras medidas que disponían el agrupamiento de todos los ciudadanos de países enemigos, o sea, de alemanes (categoría que en este momento incluían también a los austríacos) y de polacos en los estadios de París. Para los hombres se eligió el estadio “Buffalo” y para las mujeres el Vel d’Hiv (“Velódromo de invierno”). Los primeros fueron conducidos a Rivesaltes, las segundas a Gurs. De este modo, las mujeres, 9.771 internas entre el 1 de mayo y el 23 de octubre, de las cuales más de la mitad provenían de París (“Les Parisiennes”), fueron, durante esta fase, el contingente más numeroso del campo, la mayor parte de ellas eran judios.

 

 

El número de internados en Gurs, en Mayo de 1940 pasa de 1.500 internos a 12.000 en un intervalo corto de tiempo.

1940 a 1943

Vichy y la colaboración con los alemanes

 

El 3 de octubre de 1940 el Estado francés promulga un primer estatuto de los judíos. Vichy inaugura de esta manera su colaboración con la Alemania nazi. En toda la Francia libre, las autoridades reciben la orden de censar a los judíos, apartarlos de ciertas funciones, detenerlos, internarlos y más tarde deportarlos. La política de exterminio de los judíos decidida por Hitler y los dignatarios nazis en la Conferencia de Wannsee, el 20 de enero de 1942, encuentra un buen aliado en Francia, porque Vichy, desde hacía varios meses, ya había preparado e institucionalizado las herramientas necesarias para establecer políticas de represión.

En la llamada operación Bürckel, el 22 de octubre de 1940, fueron deportados 6.538 judíos de la zona de Baden (2.335 de Mannheim, 1.380 de Heidelberg,750 de Karlsruhe y el resto de Fribourg- en-Brisgau y Constanza), y, 1.125 de la zona de Sarre. Son en su mayoría mujeres, niños y ancianos. Se dirigen en tren hacia la Francia de Vichy. El Estado francés decide internarlos inmediatamente. Llegan al campo el 25 de octubre de 1940. Se enfrentan a unas condiciones de vida en el campo extremas, agravadas por la crudeza del invierno de 1940-1941. Al frío se suma la lluvia, que convierte el campo en un inmenso lodazal que impide todo movimiento y obliga a los internos a permanecer enfermos en el interior de las barracas donde las condiciones sanitarias son dramáticas. De todos ellos 820 murieron en el campo, 1.710 puestos en libertad, 2.820 reclutados para trabajos forzados y 755 lograron escapar.

Durante los meses siguientes, otros judíos extranjeros, detenidos por la policía francesa, se unen a ellos. En total, 18.185 personas, entre el 24 de octubre de 1940 y el 1 de noviembre de 1943. Deportación de judíos alemanes de Gailingen a Francia en octubre de 1940. Bildarchiv Preussischer kulturbesitz “Les Gursiens” de esta época, se dividieron en tres grandes categorías: . los judíos alemanes originarios de Baden, del Palatinado y del Sarre (alrededor de 6.500), la mayor parte ancianos forzados por la Gestapo a transferirse a Francia; . los judíos, hombres, mujeres y niños, (7.000 aproximadamente), trasferidos de los otros campos del sur (sobre todo de Saint Cyprien); . las víctimas de las redadas (alrededor de 6.000 personas), esencialmente exiliados, desplazados y personas expulsadas de otros centros de “acogida”. Junto a las llegadas se sucedían los traslados hacia diferentes destinos. Un tercio de los internos es transferido hacia otros campos (Rivesaltes, Noè, Récébédou, Nexon, Brens y Vernet), otro tercio es reclutado por las compañías de trabajo extranjeras o son transferidos a centros de acogida y a hospitales, mientras que finalmente cerca de 4.000 personas fueron deportadas durante el siguiente periodo (la mayoría a Auschwitz pasando por Drancy).

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